el sonido aleatorio de mi carpeta musical
me dejó muda
yo acostumbrada, a seguir el ritmo
de las melodías
de mi cabeza.
hoy tú presencia
me sonó toda junta,
a un conjunto de acordes
que gritaban tu nombre.
dejé la página del libro que leía
y me dediqué a ver la calle.
la vida pasa rápido
pero este olvido, no.
mi mirada perdida.
mis cabellos despeinados.
mis lentes oscuros sobre mi cabeza.
el vendedor de caramelos.
tú y yo ya no existimos más.
la música se repite constantemente
es una señal del más allá,
del mal,
de está historia con final.
martes, 5 de mayo de 2009
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